Editorial
La semana ha sido terrible. Según datos de www.incendiosespaña.es, hoy 26 de julio hay 51 incendios activos en nuestro territorio, uno más que hace diez días, cifra que dábamos en el Editorial anterior. Esto se traduce en que más de 120.000 personas han sido evacuadas o confinadas, en pérdidas económicas importantes en varias zonas, en el humo que ha contaminado el aire, y en imágenes y relatos dramáticos.
En ese Editorial, con el título “Los incendios no comienzan cuando aparecen las llamas, sino mucho antes”, ya nos preguntábamos una cuestión clave: ¿No estaremos haciendo algo mal?
Pero, tras lo ocurrido estos últimos días muchos ciudadanos, en la calle o en el trabajo, nos preguntamos también: ¿Y esto no se podía haber evitado?. Más aún ¿Estamos aún a tiempo de hacer algo para evitar un mayor desastre?.
Razonemos la respuesta repasando los principales elementos.
Una medida de prevención urgente y su coste
No es necesario insistir en que una razón clave para que un incendio se extienda rápidamente es el estado en que se encuentra una gran parte del campo en España, lleno de matorral seco, que se convierte así en un combustible que prende pronto y el viento se encarga de propagar. Esto es debido al abandono de actividades rurales y del ganado, ovejas y cabras fundamentalmente, que antes realizaban, entre otras cosas, esa función de limpieza de matorral. De ahí que este abandono haya que sustituirlo por acciones activas.
Como destacaba el experto forestal Paco Castañares en declaraciones a Antena3, distribuidas por Instagram, habrá que esperar el fin de los incendios actuales y el fin del verano para adoptar medidas de protección del bosque y de los montes, pero sí es posible todavía actuar en territorios que no han sido directamente afectados.
En concreto, es posible la protección de los núcleos habitados, pueblos, urbanizaciones, o casas rodeadas de bosque, y su coste es relativamente barato. Según este experto, uno de los líderes de la Comunidad de Incendios forestales de España y Portugal, el coste de desbrozar y limpiar un terreno de 3.000 metros cuadrados puede ser de 300 €, el de una Urbanización, dependiendo del tamaño, puede ser de 3.000 ó 4.000 y el de un pueblo, también dependiendo del tamaño, podría estar entre los 20.000 y 40.000 €.
Un coste sin duda muy barato pues estamos hablando de salvar vidas, viviendas, y pequeños negocios familiares.
Según este experto, estas acciones, para las que estamos aún a tiempo, podrían llevarse a cabo en una semana, si hay un Acuerdo o Pacto entre Gobierno Central, Gobiernos Autonómicos y Ayuntamientos.
No estamos ante una cuestión de diferencias políticas. Es una cuestión de responsabilidad. El hacerlo ya, evitaría víctimas y daños materiales. El no hacerlo, no sabemos que puede generarnos, ya que nos queda aún mucho verano por delante.
La necesidad de un Pacto en la Península Ibérica.
Esta primera acción puntual sería un gran paso para algo que desde hace meses los responsables y expertos de la lucha contra los incendios forestales en España y Portugal vienen argumentando: la necesidad de un gran Pacto en esta materia.
Los ejes de ese Pacto, y las acciones a realizar, están muy estudiados por los expertos en la materia, y quedaron bien recogidos en las Conclusiones de las Jornadas “Grandes Incendios Forestales: Buscando respuestas”, celebradas en Plasencia en octubre de 2025,
(https://www.fundceri.org/incendios). El lector interesado puede consultarlas.
Es más, previsiblemente ahora, tras los desastrosos incendios en el sudoeste de Francia, donde los daños están siendo también altísimos, la Unión Europea debería reaccionar con más intensidad, y facilitar con la mayor agilidad los recursos demandados para financiar acciones.
Y es que es evidente que la naturaleza de los incendios forestales ha cambiado y que por tanto, hay que cambiar la manera de enfocar el tema. En el artículo, que sigue a esta Editorial “No basta un pacto contra los incendios: hay que cambiar el modelo”, Álvaro Frutos, impulsor y Director durante unos años del Departamento de Crisis de la Presidencia del Gobierno, señala que “España … necesita cambiar su modelo forestal, hidráulico, energético, científico, territorial y operativo… El primer cambio debe producirse en el territorio”. Y es que “ Los incendios ya no son únicamente un problema forestal. Afectan a poblaciones, carreteras, redes eléctricas, telecomunicaciones, abastecimiento de agua, patrimonio histórico, agricultura, turismo y salud pública. Son una cuestión de seguridad nacional, adaptación climática, cohesión territorial y política de defensa civil”.
Las dificultades de un Pacto. Llamemos a las cosas por su nombre
Pero si lo que estamos diciendo es razonable, por qué no se ha conseguido hasta ahora ese Pacto?
La respuesta es muy simple: por falta de diálogo y colaboración entre los dos grandes partidos políticos… y por su irresponsabilidad ante este problema.
Aunque es importante matizar. Irresponsabilidad por parte de quienes deberían actuar facilitando un acuerdo y el diálogo, y no lo hacen. Junto a ellos hay otros dirigentes y responsables políticos que lo mismo que los bomberos, agentes forestales, Fuerzas de Seguridad, UME, y funcionarios de diferentes colectivos, hacen un gran trabajo en la lucha contra incendios, colaborando codo a codo por el interés general.
La irresponsabilidad está en el lado de los que “politizan” el tema de los incendios” y azuzan la polarización.
Por una parte, desde el PP y desde Vox, su discurso se ha centrado casi exclusivamente, en reclamar “más medios de extinción”. Esto es, abogar por más aviones, más bomberos y más efectivos. Esto, evidentemente, es una clara simplificación. Sí bien ello es necesario, es una solución reactiva, no preventiva. Se enfoca en el fuego, no en las condiciones que lo generan. Critican la «mala gestión» forestal sin abordar la crónica despoblación rural y el abandono de los montes, que son la raíz del problema de la acumulación de combustible. Al mismo tiempo, su escepticismo o negacionismo tangencial respecto al cambio climático (especialmente patente en VOX) los incapacita estructuralmente para comprender la naturaleza sistémica de la amenaza.
En cuanto al PSOE y Sumar, caen en la trampa de los grandes relatos abstractos. El Presidente Sánchez propone un «gran pacto contra el cambio climático». Si bien la dirección es correcta, estos macro-pactos, sin una traducción inmediata en políticas concretas, presupuestos específicos y una coordinación territorial férrea, se perciben como eslóganes vacíos. El riesgo es confundir la retórica con la acción.
A ello se suma el generalizado «expertismo» de Tertulia Veraniega: Aquí es donde la frivolidad alcanza su cenit. Supuestos expertos de todo ocupan tertulias con análisis peligrosamente superficiales. Sus declaraciones, ampliamente difundidas, se reducen a un mantra: «la solución está en la prevención y la gestión forestal». Si bien es una verdad a medias, es una perogrullada que oculta la complejidad. ¿Qué gestión forestal? ¿Con qué fondos? ¿Con qué modelo de ordenación territorial? ¿Quién la ejecuta? ¿Cómo se movilizan los recursos humanos en un país vaciado? Reducir la solución a «hacer cortafuegos y limpieza de montes» es tan simplista como pedir solo más hidroaviones.
A ello se suman los partidos independentistas y algunos nacionalistas, que ante la posibilidad de ver mermadas competencias a las CCAA, no quieren un Pacto sobre el tema de los incendios Forestales.
Esta es, nos guste o no, la realidad. Graves incendios por un lado, irresponsabilidad por otro.
Ante ello, desde la Discrepancia abogamos por:
- Una solución Inmediata de un Pacto para proteger en España los núcleos habitables, en los términos comentados.
- Que se presente al Parlamente, para su debate, en el más breve plazo de tiempo posible, una Propuesta de Pacto Nacional contra los Incendios.
A ello añadimos, como en otras ocasiones, la petición de un mayor compromiso y apoyo por parte de la sociedad civil para que estas dos acciones se lleven realmente a cabo. Asociaciones empresariales, compañías aseguradoras, y ciudadanos de distintos territorios deberían compartir este interés.
No es, sin duda, la única vez que España como país tiene ante sí un reto importante al que tiene que enfrentarse. Hace años, tras un periodo convulso y de posiciones enfrentadas fue posible hacer una transición a la democracia e incorporarnos a la Unión Europea, obteniendo grandes recursos de los Fondos Estructurales para financiar una moderna red de infraestructuras. ¿Alguien puede pensar que eso se hubiera conseguido si no hubiera habido un Acuerdo y unos pactos entre los grandes partidos para actuar conjuntamente y conseguir así lo que conseguimos?. Pues afortunadamente si los hubo.
Como dice la frase de Nelson Mandela que encabeza esta semana La Discrepancia: “Siempre parece imposible, hasta que se hace.”

